Os presentamos a Jesús, el miniaturista y maquetista que ha realizado todas las piezas de la exposición «La historia en un instante. Un viaje en el tiempo a pequeña escala».

Para quienes aún no te conozcan, ¿quién es Jesús Lusarreta? Háblanos de tu trayectoria profesional, tus aficiones y de aquellas pasiones que han marcado tu vida.
Soy diseñador de interiores, lo que me hace estar muy vinculado al mundo del diseño, del arte, del cine, de la música, de la literatura, de la historia… En resumen, todo lo que nos da placer visual… y también gastronómico.
Comencé a practicar artes marciales de pequeño, algo que sigo haciendo y enseñando, ya que soy profesor de kendo (esgrima japonesa).
Otras de mis pasiones es la historia y todo lo relacionado con el coleccionismo.
Llevas décadas vinculado al mundo del modelismo, las miniaturas y las maquetas. ¿Cómo nació esa afición y en qué momento pasó de ser un hobby a convertirse en una parte importante de tu vida?
Siempre me recuerdo de pequeño jugando con soldaditos, airgamboys, madelman, tente, construyendo casas y vehículos.
Mi primer contacto con el mundo del modelismo fue por las maquetas que hacía mi hermano mayor. Recuerdo algún avión sencillo, sin pintar. Poco a poco fui haciendo mis propias maquetas, más complejas, de aviones, carros de combate. En un concurso en los años 80 descubrí las figuras de soldados de war game. Empecé a pintar este tipo de figuras y esto me llevó a pintar figuras históricas, algo que continúo haciendo a día de hoy, sobre todo con piezas de la guerra civil española.
Detrás de cada una de las piezas que vemos en esta exposición hay muchas horas de trabajo. ¿Cómo es el proceso creativo que sigues desde la elección del tema hasta la obra terminada?
En mi caso, el proceso parte siempre de una foto. Busco en mi colección de libros sobre la Guerra Civil o por internet fotos hasta que encuentro una foto que me gusta y decido hacerla.
A continuación, busco entre todas piezas de cuerpos, extremidades… las que me sirven para recrear la fotografía. Con masilla epoxi y útiles de modelado, remodelo la pieza. Siempre hay que adaptar las piezas que venden las diferentes marcas para reproducir la imagen. Mediante modelado voy haciendo los trajes, las polainas, las botas, gorrillos… Lo que haga para completar la figura. Otros elementos los puedo reutilizar de figuras de otras épocas ya que son muy similares.
Una vez hecha la figura, hago el terreno donde se va a colocar. Cuando está terminada paso a los pinceles para pintarla.
A lo largo de tu trayectoria has participado en certámenes nacionales e internacionales y has obtenido distintos reconocimientos. ¿Qué han significado esos premios para ti y cómo valoras el reconocimiento dentro del mundo del modelismo?
He ganado diferentes premios en concursos, sí. Alguna medalla de oro, otras de plata, bronce, algunas menciones… En mis comienzos esto significaba bastante, porque es una forma de ver mi trabajo reafirmado. Con el tiempo, no es algo de lo que me haya preocupado. Hace bastante tiempo que no me presento a ningún concurso ya que no me gusta demasiado la dirección hacia donde se está moviendo el mundillo, aunque entiendo que es parte del hobby.
A mí lo que verdaderamente me gusta es disfrutar tanto con mis piezas como con las de otros modelistas o pintores y seguir aprendiendo. Quien no lo hace se queda estancado.
En «La historia en un instante» encontramos escenas y personajes del mundo clásico, la Edad Media, el Japón feudal y la Guerra Civil. ¿Qué te atrae de estos periodos históricos y qué encuentras en ellos que te inspira para crear?
No siempre he pintado figuras de los mismos periodos. Desde siempre he pintado pilotos o figuras de la guerra de Vietnam, momento histórico que también me ha atraído bastante -la selva, los camuflajes…-. Pero poco a poco me fui pasando al histórico. Influye que llegó un momento en que e fijaba más en el modelado y en la escultura que el periodo. Así que, si la pieza era buena, la pintaba. Pero en mis más de cuarenta años de coleccionismo, me doy cuenta de que tengo más de los periodos que me gustan.
Los samuráis, por ejemplo, me encantan. Son piezas muy difíciles de pintar, pero son muy agradecidas. Una vez terminadas, son piezas muy imponentes.
Las órdenes religiosas medievales también me atraen mucho. De la época antigua, la época vikinga y la celta también me atraen, quizá por mis raíces astures.
Pero, como ya he dicho, si la figura es buena disfruto pintándola.
En estos últimos diez años me he centrado en hacer figuras de la Guerra Civil Española. Este es el periodo donde más a gusto me encuentro. Eso sí, cuando llevo meses trabajando sobre piezas de esta época, que son los mismos colores, los mismos uniformes… salgo a una pieza diferente para descargar un poco. Pero el gusanillo me hace volver una y otra vez a este periodo.
En cuanto a la inspiración me lo da la misma foto. Intento plasmar en las piezas el ser humano, no tanto el periodo bélico o una batalla concreta. Me interesa más cómo estaba esa persona en ese momento, qué significó esa batalla, cuál fue su dureza. Por eso la Guerra Civil me parece tan interesante. La mayoría de mis piezas son, como yo digo, novélicas; muy pocas tengo en combate directo, son más bien reflejo del día a día.
Cuando encuentro una pieza que me gusta empiezo a investigar. Ahora, por ejemplo, estoy trabajando en una pieza sobre un buzo de rescate de la Guerra Civil y he buscado hasta encontrar a un personaje real que nació en El Ferrol y fue buzo de combate. Al sublevarse el bando nacional, desertó y se fue al bando republicano, acabó en Cartagena, fue encarcelado y murió en el 57. Saber todo esto sobre su historia hace que la figura sea más humana.
Entre todas las obras que has realizado, ¿hay alguna que recuerdes de manera especial? Puede ser por la dificultad técnica, por la historia que representa o por alguna anécdota relacionada con ella.
Es complicado. Son muchas las piezas que me ha entusiasmado hacer. Quizás las piezas de El Prado, de la Guerra Civil, fueron piezas con mucho trabajo, pero muy divertidas de hacer.
Tengo una pieza que llevé al mundial de la miniatura: dos oficiales romanos atascados por cien ovejas. Después de haber modelado las ovejas, alguien me hizo ver que ese tipo de oveja no eran de época romana por lo que tuve que remodelar muchas cosas porque no había rigor histórico.
Todo coleccionista y creador tiene proyectos pendientes. ¿Existe alguna figura, escena o momento histórico que aún no hayas recreado y que tengas especial ilusión por realizar en el futuro?
No tengo vida suficiente para realizar todo lo que quisiera hacer. Ahora mismo tengo más de treinta viñetas para pintar y sigo modelando.
De la Guerra Civil hay tantas y tantas fotografías que son espectaculares. Las que me impactan las tengo en cartera o a medio realizar. Pero siempre descubriré una foto nueva que me impacte, sobre todo si hay niños, que es algo que me encanta.
Después de tantos años dedicados a esta pasión, ¿cómo imaginas el futuro de tu colección y qué te gustaría que quedara como legado de tu trabajo?
Pregunta complicada. Como buen coleccionista la quiero en mi casa para disfrutarla. Aunque valoro el poder donar parte de mi colección -las del periodo de la Guerra Civil- a un museo o entidad. Considero que es un tema que todavía nos lastra. Pero bueno, no sería ahora mismo.
El legado no es algo que me obsesione. Disfruto del camino.