Os presentamos a Pedro Pérez, la persona que hay detrás de la colección de Darling de Famosa de la exposición «¿Quién es esa chica? Darling, la primera muñeca maniquí española», que hemos disfrutado en FYD Musuem.

Para empezar, cuéntanos algo sobre ti.
Soy… podemos decir mil cosas.
Soy músico de formación, titulado superior en canto por el Conservatorio Óscar Esplá de Alicante. Soy contratenor, un tipo de voz que no es muy conocida. Precisamente por este tipo de voz que tengo me especialicé en música antigua. Tengo dos discos publicados y desarrollo una labor como cantante freelance en festivales y en conciertos, recitales, tanto en España como fuera de nuestras fronteras. La música es una de mis grandes pasiones.
Otra es la pedagogía y la enseñanza. Soy profesor en la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia, algo que me ha permitido conectar esa formación clásica que tengo con una diferente como es el teatro musical, que es un género que me apasiona. Personalmente, el estar en la ESAD me enriquece y me nutre muchísimo, aunque pueda parecer lo contrario por mi formación clásica.
También estudié flauta y colaboro con otro tipo de formaciones como es Manu Sequera Folk con el que acabo de grabar un disco y con el que hemos estado en muchos lugares de España.
Mi padre, que murió hace ya muchos años, siempre les decía a sus amigos: «Mi hijo va a ser músico». Yo no sabía lo que sería, pero él, que era un gran amante de la música, lo vio más claro que yo. Fue más adelante cuando, motu proprio, al ver un folleto en el colegio, le dije a mi madre que iba a apuntarme a música. Y al final la convertí en una parte muy importante de mi vida.
(Si quieres saber más sobre Pedro, su carrera, escuchar su música… puedes entrar en www.pedroperezcontratenor.com)
En esta expo sobre Darling, ¿qué han podido descubrir los visitantes de FYD Museum?
La colección completa de muñecas, conjuntos de ropa y complementos y accesorios que Famosa comercializó de la muñeca Darling. Como coleccionista, pienso que lo interesante de coleccionar no es tener por tener, sino el gozo que da el proceso de búsqueda de esa pieza que estás buscando.
Creé una página web, www.darlingdefamosa.wordpress.com, en ese afán de dar orden y poner en contexto la historia de esta muñeca. La investigación que hice para la web me sirvió muchísimo en la búsqueda de aquello que me faltaba.
No solo coleccionas Darling. ¿Qué otras muñecas tienes en tu colección? ¿Alguna pieza favorita o que destaque por encima de las demás?
Pues, aparte de Darling, en mi colección se encuentran otras muñecas, principalmente, muñecas Barbie. De hecho, mi colección de Darling surge como una, digamos, derivación de mi coleccionismo de Barbie. En ese coleccionar cosas de Barbie encontré algo de Darling. De esa coincidencia y de recordar la Darling que le trajeron los Reyes Magos a mi hermana surgió mi interés por esta muñeca. Pero, como comentaba, mi colección principal es de muñecas Barbie.
Yo empecé a coleccionar en 2001 muñecas Barbie, especialmente muñecas Barbie de los 80. Me hice con todo el catálogo que encontré en un libro de Margo Rana, una autora que tiene varios libros de hace años sobre coleccionismo, de muñecas Barbie desde el año 80 al 89. Ese catálogo lo tengo casi completo, pero aún me falta alguna cosita porque, por el camino, llegaron otras cosas de Barbie también, reproducciones de Barbie, de versiones vintage, también alguna Barbie vintage, Barbie de los 90, Barbie fabricadas en España y todo lo que se comercializó aquí de la Heart Family, Barbie de coleccionistas modernas, que siempre en algún cumpleaños o en algún evento me han regalado, o Barbie que me han traído amigos que han viajado y han visto algo que les ha llamado la atención; pero mi colección principal son las de los años 80 y luego, por ampliación, la era Superstar, que comienza en el año 76. Es este año cuando cambia el molde de Barbie y aparece uno nuevo inspirado en la actriz Farrah Fawcett, de Los Ángeles de Charlie. Barbie sufre un giro radical en su aspecto y la encontramos con una expresión con una sonrisa, los brazos doblados que conocemos…
También tengo muchas Nancys, Barriguitas, Chabel…
Si tengo que hablar de piezas favoritas… Pues muchas, la verdad.
Los Barriguitas que tengo son los que tenía mi hermana en su infancia, que yo he conseguido después, pero eso me recuerda mucho a esa época. Las Barbies que se fabricaron en España me traen muchos recuerdos de cuando yo era niño y veía los anuncios en la tele. Probablemente estos artículos no son los más caros, pero son especiales para mí.
Y también decir que yo, en todos estos años de coleccionista, he tenido mucha conexión con coleccionistas de Estados Unidos y he recibido, a veces, regalos increíbles; increíbles en el sentido de que para mí son súper especiales. Yo creo que estos elementos podrían ser, pues a lo mejor los más especiales. Descubrí a unas personas muy generosas y con su generosidad también descubrí que la comunidad coleccionista puede ser un refugio en ciertas ocasiones, cuando las cosas en la vida no van bien y encuentras de repente esa afinidad de estas cosas como es coleccionar muñecas. A la gran mayoría de personas esto de coleccionar les puede parecer raro, pero tú te sientes como en casa con estas personas.
Para un español coleccionar una muñeca que es eminentemente estadounidense, pues claro, es complicado: el acceso a los mercadillos de segunda mano, el acceso a las muñecas que se publican, que salen cada año, los costes de aduanas, las limitaciones de ciertos vendedores que no venden fuera de Estados Unidos… Entonces el tener esos enlaces a mí me ha ayudado mucho.
Y luego he recibido generosamente regalos, elementos especiales, los ornamentos del árbol de Navidad, que Hallmark todos los años comercializa ornamentos para el árbol de Navidad, que son miniaturas de Barbies. Tengo varios y todos han sido regalos que me han hecho estas amigas de Estados Unidos. Destacaría esos por lo que encierra y por lo que supone.
¿Recuerdas cuándo y cómo nació tu pasión por coleccionar muñecas? ¿Hubo algún momento o experiencia que te marcara especialmente? Y, concretamente con Darling, ¿cómo empezaste?
A ver, yo he sido coleccionista adulto, empecé en 2001 porque rescaté del trastero de casa de mi madre una bolsa de muñecas. Tenemos varios juguetes ahí antiguos en el trastero y, un verano, decidí buscar la bolsa donde teníamos esas muñecas con las que habíamos jugado mis hermanas y yo. Al encontrarlas, algunas estaban desnudas y decidí pasar por una juguetería a comprarles algo de ropa. Entonces así fue como creo que empecé la colección, porque ese comprar ropa para vestir esas muñecas, eso ya desató que buscara otros trajes, muñecas… También gracias por el auge que tuvo internet. Yo tengo internet desde el año 1999 o 2000, no recuerdo y, claro, el acceso a internet te da acceso a la información y también a cómo conseguir la muñeca: tiendas, portales de segunda mano…
Pero sí que creo que dentro de mí hubo siempre un coleccionista, desde niño, porque yo tengo recuerdos muy vívidos de las muñecas Barbie que yo veía siendo niño en los escaparates de las jugueterías que había en Totana. Recuerdo perfectamente las que eran: la Barbie Corazón, la Barbie Lady, la Barbie Cristal… Las recuerdo perfectamente, incluso recuerdo los anuncios en la tele, pero sobre todo me veo a mí mismo parado delante de un escaparate. Puede ser que yo quisiera jugar con muñecas y quisiera esas, como cualquier niña o cualquier otro niño al que le gustaran, pero creo que dentro de mí ya había un coleccionista nato, porque el coleccionista tiene una manera muy particular de fijarse en las cosas y creo que yo conservo esos recuerdos porque también tengo esa mirada: me estaba fijando no ya en la muñeca per se, sino en los detalles de la muñeca, en esa atracción que cuando coleccionamos algo sentimos por el objeto que coleccionamos.
Recuerdo que, en el año 91, con 10 años pedí para los Reyes una Barbie. Me había decidido después de mucho tiempo pensando si estaba bien que yo pidiera por Reyes una Barbie. Finalmente me atreví y en noviembre se lo solté a mi madre esperando a ver cómo reaccionaba y, para mi sorpresa, mi madre reaccionó con total naturalidad. Pedí la Barbie Suncharm; la había visto en un escaparate y lo tenía de clarísimo. Era una Barbie vaquera, era rosa todo lo que llevaba, rosa y azul, no era una Barbie con vestido de fiesta y pensé que podría encajar más. Ese deseo muy anhelado se frustró porque llegó la mañana del 6 de enero y no apareció la Barbie. Pero algo se desató en mí y unos meses después, un 2 de julio, haciendo acopio de lo que tenía ahorrado, decidí coger mis ahorros, pasar por una juguetería y comprar la Barbie a escondidas de mis padres. Justo un año después, el 2 de julio de 1992 repetí la misma operación en la misma juguetería. En ese caso compré una de esas Barbies con vestido de fiesta y el armario y, dos o tres semanas después, me compré otra muy básica y baratita. Estas son las Barbies que rescaté de aquel trastero en 2001.
Ese mismo año 1992, mi hermana María se fue de viaje de estudios y me trajo un muñeco Ken que sigo teniendo. Cuando volvió del viaje era muy tarde y yo estaba durmiedo, por lo que dejó el muñeco en la mesilla, de modo que, cuando yo me desperté a la mañana siguiente, me encontré un muñeco Ken y fue como wow, un muñeco, el novio de alguna de estas que ya tenía. Mi hermana estuvo muy muy acertada en ese regalo, me hizo muchísima ilusión
Con respecto a Darling, la primera que llegó a casa fue porque mi hermana María había pedido una Barbie para reyes, pero llegó Darling. No conocíamos lo que era Darling porque no estaba en la publicidad, no estaba en la tele. Vimos que era de Famosa, al igual que las Nancys que sí conocíamos y de las que mis hermanas sí tenían alguna. Recuerdo cuando se me cayó al suelo y ese cuello de cisne se rompió. Le poníamos la cabeza encima pero ya era como si no tuviera cuello, sus pies planos. La verdad es que pensamos que no tenía el mismo glamour que Barbie. Ya de adulto encontré en un portal de segunda mano la Darling Afortunada. Estaba muy barata. Recordé esa muñeca de mi hermana María y decidí comprarla. Y así empecé.
¿Hay alguna muñeca que no tengas y que sueñas con encontrar algún día?
Me gustaría completar las Barbies que me faltan de los 80, pero no es algo que me obsesione. Lo mismo me pasa con todas las que se hicieron en España.
¿Cómo te imaginas el futuro de tu colección?
No es algo que tenga muy claro. He tenido una propuesta de montar un museo de mi colección en Villar del Rey, el pueblo de mi marido, pero no se concretó nada. Tampoco lo tenía yo muy claro.
Yo, en realidad, colecciono por el gozo de hacerlo. Para mí es como jugar. Cuando una muñeca antigua cae en mis manos, la tengo que limpiar, lavar, hacerles el peinado… Cuando está lista, la muñeca va a su vitrina y de ahí no se mueve.
Lo que sí me gustaría es que se pudiera disfrutar entera y, con la cantidad de piezas que tengo, resulta difícil que todo lo pueda tener expuesto en mi casa.
¿Eres más de buscar piezas en mercadillos, ferias, internet… o te llegan por sorpresa?
Aunque depende del tiempo que tengo, mis búsquedas las hago principalmente en portales de internet. Pero si me encuentro un mercadillo siempre hecho un vistazo. Pero no soy impulsivo, más bien un comprador prudente.
Aun así, y como anécdota, en un viaje tuve que parar porque me quedaba sin cobertura y finalizaba una puja de un set de Daypa de Darling y quería estar conectado para que no se me escapara. Era casi medianoche y tuvimos que parar en una cuneta.
Lo que si he visto es que en los veinticinco años que llevo en esto, el coleccionismo ha cambiado. Antes había menos estrés, no había tanta ansiedad por conseguir todo, cómo se han encarecidol os precios, cómo han cambiado los intereses personales y por conocer otras personas y sus colecciones.
Me gustaría terminar con ese recuerdo de mi yo de 11 años, con mi deseo de tener esas Barbies, de ir con mis padres a las casas de sus amigos y fijarme en las muñecas que allí había. Recordar la sensación que tenía de que ese deseo era algo indebido e inapropiado porque era un juguete de niñas y sufría por tener ese deseo, o por los comentarios de otras personas cuando por fin me decidí a expresar mi deseo de querer tener una Barbie. Por eso hay que poner el foco en que, cuando somos pequeños, solo jugamos y, al igual que los perfumes, los juguetes no deben tener género.
